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En plena pandemia, ANSES ejecutó la desafiliación masiva. (Quien dese continuar con los servicios debe acercarse por la mutual. Gracias)

En plena pandemia, ANSES ejecutó la desafiliación masiva. (Quien dese continuar con los servicios debe acercarse por la mutual. Gracias)

A través de una salvaje regulación dictada por la gestión macrista, la Administración Nacional de la Seguridad Social estableció que los descuentos no crediticios (cuota social y/o cuota de servicios) que se encontraran cargados en el sistema desaparecerían a partir del primer día del mes de noviembre de 2018 excepto que el asociado, con anterioridad a dicha fecha, expresamente solicite la continuidad de los mismos frente al organismo previsional: vía telefónica o presencial en ANSES o a través del sitio web, utilizando la clave de la seguridad social.

Luego de diferentes prórrogas, y en plena Pandemia, los funcionarios de la agrupación “La Cámpora”, actualmente al frente de ANSES, ejecutaron la desafiliación masiva. Unas pocas organizaciones, con medidas judiciales que impedían la aplicación de la normativa, aún logran sobrevivir.

Como pudo trascender, la Directora Ejecutiva Maria Fernanda Raverta delegó la decisión en la Subdirectora Marina Moretti, quien no dudó en ejecutar la medida. Las consecuencias son claras: la QUIEBRA de más de un centenar de entidades que, de un día para el otro, vieron pulverizados sus ingresos e imposibilitadas de seguir brindado servicios.

Algunas analizan su posible convocatoria de acreedores en los meses venideros, ante la imposibilidad de pagar prestaciones, salarios, etc. La inmensa mayoría desaparecerá: no pueden despedir personal pero tampoco podrán pagar los sueldos.

La operatoria de descuentos vigente en ANSES se encuentra REGULADA Y CONTROLADA como ninguna otra en el país, sea del sector o actividad que se pretenda buscar, al extremo tal de transformarla en inutilizable. ¿Es esto lo que pretendían los funcionarios?.

Lo sorprendente del caso es que a ninguna organización de las llamadas “representativas” del Mutualismo, se les movió una sola pestaña.

Todos creyeron que tras la sanción del DNU Nº 246/11, nada peor podía venir. Recordamos que aquella norma limitó el Costo Financiero de los créditos incluyendo el valor de la cuota social, única tasa regulada en la República Argentina. Y tomó como parámetro la taza aplicada por el Banco Nación, lo que marcó un profundo desconocimiento del mercado financiero.

Ya no se puede acusar a las Mutuales y Cooperativas de usureras como se lo hizo por años. Los créditos que ellas otorgan a jubilados y pensionados a través de la operatoria de descuentos de ANSES se encuentran entre los más baratos del país ya que su costo está auditado, controlado y es aprobado uno a uno por el organismo previsional en cada operación que se carga al sistema.

No conforme con ello, el macrismo avanzó sobre la totalidad de los servicios y la desaparición de las entidades. Lo hizo a través del dictado de la Resolución Nº 131, publicada en el Boletín Oficial el pasado 31 de agosto de 2018, donde volvió a regular la totalidad de la operatoria, imponiendo una desafiliación masiva.

Perversamente, ANSES dispuso distintas prórrogas. La última de ellas fue por sólo treinta días, venciendo el 30 de septiembre de 2020, sin tener en cuenta el Aislamiento Obligatorio, el grupo de riesgo que involucra y el funcionamiento parcial, o casi nulo, de las oficinas del organismo.

Salvajemente, los asociados fueron desafiliados compulsivamente, perdiendo todos sus derechos y servicios. Esta decisión colocó al borde de su extinción a más de un centenar de organizaciones que de un día para otro se encontraron sin ingresos, en plena Pandemia, viéndose impedidas de pagar sus gastos corrientes: sueldos del personal, prestadores de servicios, alquileres, obligaciones previsionales e impositivas, etc., etc.

 ¿Qué sentido tiene para el Estado Nacional avanzar en la destrucción de un sistema construido luego de años de esfuerzo y trabajo, regulado hasta el hartazgo y que funciona con los controles más estrictos?. ¿Qué lógica tiene ejecutar una norma de esta envergadura en el peor momento de la Pandemia, con crisis económica y cambiaria, para darle un golpe de gracia a las pocas entidades que aún sobrevivían en un sistema devastado?.

En plena Pandemia

Los funcionarios de la Administración Nacional de la Seguridad Social imponen continuas restricciones y controlan una a una cada operación que se carga en el sistema. Pero nada les alcanza. Quieren hacer desaparecer la operatoria más transparente del mercado.

Pero llegó el Covid 19 y ANSES decidió suspender “la atención al público como así también la recepción de documentación”, dejando colgados un sinfín de trámites y legajos por préstamos ya otorgados y, con sus graves consecuencias económicas.

Poco tiempo después el Poder Ejecutivo Nacional declaró, en el marco del Aislamiento Social, Preventivo y Obligatorio, como esencial el trabajo de las «Mutuales y Cooperativas de crédito, mediante guardias mínimas de atención, al solo efecto de garantizar el funcionamiento del sistema de créditos y/o de pagos». Pero al organismo previsional no se le movió un pelo.

Lejos de aprovechar los nuevos tiempos para modernizarse y activar una metodología online para continuar la operatoria y poder seguir llegando a los asociados en plena pandemia, ANSES volvió a retomar, parcialmente, su actividad casi 5 meses después.

Y en plena Pandemia, ejecutó la desafiliación masiva cuando era casi impracticable para el asociado, del mayor grupo de riesgo frente al Covid, refrendar la continuidad de sus descuentos. Tengamos en cuenta que para ello tenían tres opciones frente al organismo previsional: vía telefónica (nadie respondía la famosa línea “130”; en forma presencial en ANSES (cerrado por la Pandemia) o a través del sitio web, utilizando la clave de la seguridad social (una compleja alternativa para la gente mayor).

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